Skull

Introducción a la ordontologia equina

Hace miles de años, los caballos vivían en estado salvaje, en plena libertad. Comían entre 18 y 20 horas al día, y el continuo movimiento de la boca para masticar y arrancar la hierba que comían junto con el alto contenido mineral de ésta –el barro y minúsculas piedras que contenía la hacía muy abrasiva– ayudaba a que los caballos mantuvieran la boca en mejores condiciones que el ganado estabulado.

En la actualidad, los caballos viven en boxes y se les da de comer piensos y forrajes muy nutritivos que aportan las vitaminas y minerales y energía que necesitan. Hoy no pasan muchas horas del día masticando, lo que unido a la falta de minerales abrasivos en su dieta diaria hace que sea más fácil que estos animales desarrollen malformaciones en la boca, algo que afecta a su estado de salud y ánimo, en ocasiones causándoles dolor y sufrimiento innecesario, afectando de manera negativa a su conducta –mostrándose tristes, antisociales o violentos– y a su rendimiento deportivo y de trabajo.

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